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"El teatro nos recuerda que estamos vivos, primero, y que la vida puede ser intensa"

Entrevista exclusiva con Maestro Luis de Tavira sobre Bajo la Piel de Castor en Teatro Juan Ruíz de Alarcón

Ciudad de México, 30 de mayo de 2008 (Texto © Agustin Villalpando / Enkidu Magazine; fotos © Dr. Lars Ivar Owesen-Lein Borge / Enkidu Magazine): Así que, como ocurre con obras de la magnitud de Bajo la Piel de Castor, tuvimos el honor, al terminar la función, de conversar unos momentos con el Maestro Luis de Tavira. El llegó con toda puntualidad y de manera amable, firme, sincera, nos permitió acercarns a los veneros de esta obra que, en su momento, dejó a la audiencia alemaona silente al final, pues esperaban un castigo para la lavandera… pero no hay tal.

Al Maestro de Tavira agradecimos por este banquete escénico y también por reciente política universitaria de tener las funciones de los jueves a tan sólo 30 pesos por persona, aunque lamentamos que no hay forma de comprar algo de beber en los intermedios y subrayamos que veríamos si había el camión de la UNAM para llegar al Metro y al Metrobús… (y en efecto, el camión Ruta 10 llegó).  

Aquí están, en exclusiva para ti, amig@ lector@ de Enkidu Magazine, las palabras del Maestro Luis de Tavira:

Agustin Villalpando / Enkidu Magazine: Tanta intensidad en el escenario, Maestro de Tavira, ¿de dónde viene?

Maestro Luis de Tavira: De la vida. De la vida vista como drama. El teatro nos recuerda que estamos vivos, primero, y que la vida puede ser intensa. La misión del actor es recordarle al espectador la hora de su muerte, es decir, es el arte que pulsa la existencia. Existir es saber que estamos en el tiempo y eso quiere decir que estamos en la finitud, que la vida dura un soplo, que hemos llegado aquí para vivirla con intensidad y toda voluntad de vivir perturba la serena beatitud de la nada. El drama es conflicto. La existencia es conflicto. Conflicto entre un llamado interior a la plenitud. Somos deseo, el deseo infinito, de infinitud y estamos en la realidad. La realidad es finitud, es imposibilidad de cumplir esa vocación de infinito, ese es el conflicto existencial de ahí la intensidad.

Agustin Villalpando: ¿Cómo reunir este inmenso arsenal artístico, pues cada una de las personas en escena es impactante?

Maestro Luis de Tavira: Haciendo teatro. Ese es el teatro. El teatro es la reunión. El teatro es un arte colectivo. Nadie hace teatro solo, por lo tanto sí tiene que tener esta vocación de reunión. Incluso el teatro es una convocatoria, una reunión ante el espectáculo de la vida. El espectador tiene que estar aquí, presente. El teatro es de esas ocasiones en que decimos: uno no puede no estar allí, hay que estar allí. Hay muchas cosas que podemos diferir y hacerlas por teléfono, por Internet, por carta y hay cosas en la vida que tienen, que exigen, que demandan de nosotros la presencia. No se puede no estar allí. No se puede no estar junto al quirófano cuando lo que está en juego es la vida que amamos. No se puede hacer el amor por teléfono. No se puede participar del espectáculo del teatro sin estar ahí presentes. Entonces, el teatro nos reúne. Se ha dicho mucho que el origen del teatro es religioso y yo sostengo que es al revés, que el origen religioso es teatral. Primero fue el teatro, el teatro religa, entonces creo lo religioso. Pero la ocasión de la reunión, pero la ocasión que nos religa es el misterio escénico.

Agustin Villalpando: Esta obra subraya, precisamente, la humanidad y los temas, aunque se originan en otra cultura, los retrata muy bien Usted en Bajo la Piel de Castor.

Maestro Luis de Tavira: Ahí está este drama naturalista, fechado claramente en su momento, pero es una obra de arte y en esta medida alcanza también a trascender el momento para seguir hablándonos y consigue hablarnos de lo que sucede hoy. En esta pequeña aldea de la suburbia berlinesa de principios del siglo XX, está de alguna manera, palpitando lo que en estos momentos se padece en las aldeas de Michoacán, por ejemplo, que es lo que conozco, donde veo a las personas viviendo en el terror, en la amenaza, cuando no es el narco son los secuestradores, cuando no es el ejército es la policía y en medio de esto la devastación de la naturaleza; el desempleo; el abandono del campo; la angustia; la tentación de la migración. Estas preguntas angustiosas de la gente, que es la mayoría de la gente y que está en la miseria y sin esperanzas. El teatro tiene que expresar esto. El teatro tiene que mostrar esto, esa es su misión.

Agustin Villalpando: A Usted, Maestro ¿qué le dice esta obra en particular?

Maestro Luis de Tavira: A mi me dice que estamos a tiempo de aprender una lección. La obra cobra un enorme valor en la medida en que el momento en que el autor la escribe y ocasiona la conmoción que ocasionó, no habían pasado las cosas que anuncia. Muy pocos años después de que este poeta dramático advierte a su sociedad estas cosas, viene la catástrofe de las dos grandes guerras. Reconsiderar su valor es decir lo mismo que en el caso de La Iliada convendría decir, ‘tenía razón Casandra, hay que hacerle caso’. Retomarla hoy y ver que lamentablemente sigue vigente es una advertencia. Creo que también es misión del teatro y razón de ser del teatro advertir a dónde vamos y pensar en los niños. A mí me mueve el pensar en los niños. Tengo un hijo recién nacido a mi edad, lo que muestra mi esperanza ¿no? Y pienso en qué futuro le espera a ese niño y todos los niños, ¿qué México vamos a heredar? Entonces hay que pensar, hay que tomar conciencia.

 

» En un mundo lleno de estulticia y plagado por malhechores, no hay inocentes, hay sobrevivientes: 

Bajo la Piel de Castor de Maestro Luis de Tavira en Teatro Juan Ruíz de Alarcón

Se ha dicho que, junto con Ibsen, Strindberg y Tostoy, Gerhart Hauptmann (1862-1946) forma parte del cuarteto de dramaturgos que “iluminaron el horizonte del siglo XIX”. En Der Bieberpelz (1893) podemos observar una comedia escrita originalmente en un dialecto berlinés que centra su atención en una mujer ingeniosa, ama de casa que lava ajeno para ayudar en la economía familiar y que también puede llegar al robo con tal de lograr sus fines... más
 
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