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Alphonse de Wajdi
Mouawad, bajo la dirección de Boris Schoemann en el Teatro Hidalgo
Ciudad
de México: La compañía Los Endebles trae a México la obra Alphonse, escrita por Wajdi Mouawad, bajo la dirección del Maestro
Boris Schoemann y la producción del Instituto Nacional de Bellas Artes,
todo esto es posible en uno de los escenarios más céntricos del
Instituto Mexicano del Seguro Social: el Teatro Hidalgo “Ignacio Retes”,
hasta donde acudimos para ver esta reflexión escénica acerca de lo
cotidiano, del significado de la vida y de los sentimientos, las
sensaciones y la experiencia que, al menos en teoría lleva a la madurez.
Un
devenir afortunado cuando se trata de una obra que puede ser vista por
grandes y pequeños. Algo que nos llamó la atención y que encomiamos fue
la presencia de niños de cinco y seis años, quienes a esa edad son un
poco inquietos, pero la situación, la actuación, la fuerza actoral logró
atrapar su atención una y otra vez.
Una de
las grandes carencias que tiene el público mexicano es precisamente este
poder acercarse al mundo de las artes y las ciencias desde temprana edad,
pues se piensa que cuando eres muy pequeño esas cosas no te interesan y,
por supuesto, no tienes la capacidad de entenderlo –‘lo sabrás cuando
seas grande’-. Sin embargo, Alphonse
muestra cómo un montaje bien estructurado, con cuatro actores sólidos,
con un ritmo perfecto, como reloj suizo, es posible desvelar una historia,
cambiando de personalidad/personaje, sin la rigidez del teatro
convencional, lo que permite a los menores hacer preguntas en voz alta:
‘¿Qué está haciendo?’ ‘¿Por
qué se quiere ir?’, entre otras cosas que, de verdad, alientan la
creatividad y la imaginación no sólo de los menores, sino de los adultos
a quienes preguntan. Esto es, en este país, un plus.
Alphonse,
el personaje principal, es un niño de apenas 10 años de edad, quien ha
decidido buscar su propio camino después de ir a la escuela. Al no llegar
a su casa, la familia compuesta por su papá, su mamá y su hermano se
preguntan por el menor. Luego se preocupan y llaman a las autoridades,
quienes al principio no están muy de acuerdo en realizar una búsqueda
porque “son cosas de niños, ya regresará”. Entonces hay la
participación-descripción de vecinos, amigos, compañeros de clase y
maestros, todos describen a su modo a nuestro héroe en ciernes.
Al
mismo tiempo, vemos cómo Alphonse y su amigo Pierre-Paul-René, “un niño
dulce, monocorde, y que no se sorprende nunca de nada”, viven aventuras
excitantes para llegar a recuperar las recetas de los pasteles. Tienen que
llegar al interior de una ciudad desconocida… Y con todo, deberá
regresar a casa.
Entonces
surge el conflicto eterno, después de una jornada tan intensa, ¿vuelve
la misma persona? ¿Es Alphonse quien viaja en el auto de regreso a la
casa de la familia? ¿Uno deja de ser niñ@ en algún momento de su vida?
¿Esto es o debe ser bueno… malo…
normal…?
Así
que si alguna vez recuerdas tu infancia, tus días de escuela primaria,
tus problemas en esos años con tus hermanos o el pastel que tanto te
gustaba a los 10 años, entonces no dejes de ver (también puedes llevar a
TODA tu familia) Alphonse, con las actuaciones de cuatro gigantes que te
compartirán el escenario: Hugo Arrevillaga, Bernardo Gamboa, Angélica
Rogel y Mahalat Sánchez.
Cabe
mencionar que es una obra breve –apenas un poco más de una hora-, con
un vestuario sobrio, casi mágico, de Pilar Boliver, que interactúa con
la casa de madera desde donde surgen las aventuras de Alphonse con la escenografía e iluminación de Jorge Kuri Neumann y
la traducción al castellano de Boris Schoemann y Hugo Arrevillaga.
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