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Gran celebración en el
Centro Cultural El Foco de las 350 representaciones de Caligula emperador
del Maestro Antonio González Caballero
Ciudad de México, 2 de agosto de 2008 (Texto ©
Agustin Villalpando / Enkidu Magazine; fotos © Dr. Lars Ivar Owesen-Lein
Borge / Enkidu Magazine): Una noche mágica llena de emociones y con la
sensación de estar compartiendo un espacio-temporal distinto al contemporáneo
pero con situaciones, problemas, miedos y virtudes similares a los que
vivimos en estos tiempos globalizados. Una representación, la 350, donde
pudimos observar de cerca las acciones, la forma de ser y las decisiones
(sic) de un ser lleno de claroscuros en cada parte de sí y de su conducta:
Gaius Julius Caesar Augustus Germanicus (12-41), mejor conocido como Calígula.
“Calígula emperador”, original del Maestro
Antonio González Caballero (1927-2003), comienza en el palacio, donde la
pesadilla, el temor, la incertidumbre a ser asesinado despiertan en Calígula
un apetito singular por todo lo mundano: el poder, la pasión, el amor no
existe, esa es su certidumbre. Y sin embargo, rodeado de aduladores y de
gente que le teme, no vacila en aniquilar a quien, en la realidad o en su
imaginación, le son opuestos, lo mismo su hermano que cualquiera otra
persona, nada ni nadie es suficiente para satisfacer los deseos de un ser
humano.
Vemos también y desde el primer momento, la forma en
que el tercer emperador del Imperio Romano se relaciona con su caballo, a
quien prácticamente rinde culto pero no lo hace porque sabe de sus
limitaciones y sus virtudes, como él considera que de ellas destaca la
fidelidad y la imposibilidad de una traición, entre sus actos de gobierno
le nombre Senador. Un caballo que gobernará con verdadera justicia y por
encima de la terrenal corrupción o actuar por conveniencia.
Ordena luego que las esposas de los senadores se
vuelvan trabajadoras sexuales, al tiempo que atrae muchachos para servir a
“los gustos más refinados”.
Destaca en la obra el retrato excelente, paso a paso,
sin cortapisas ni medianía, la violación de la novia de Casio, el guardián
que le es fiel y a quien conoce desde siempre. Sin embargo, éste no le
invita el día de su boda y por ello, al enterarse, Calígula tiene
relaciones con la nueva esposa, obligando al cónyuge no sólo a observar
con los ojos abiertos sino a ayudarle en su empresa. Esta es una escena
sublime en la violencia innata, en la imposición del ejercicio del poder,
en la obediencia de los súbditos y, en una palabra, la pertenencia de
todo lo que rodea al emperador.
Destaca más allá de otras cosas, porque la escena es
relatada frente al público con Casio presente y como el personaje de la
esposa, una fruta –no voy a revelar cuál pues forma parte de la
majestuosidad de esta puesta–. La forma en que se interactúa con ésta
es impresionante, los movimientos del cuerpo, los rostros de los
personajes, la reacción corporal del guardián, a quien, después de que
el gobernante ha comprobado que se casaba con una virgen, le ordena que se
quite la ropa y le viola sin vacilación alguna.
Luego ordena que se retiren. Le dice a ella que se
vista, que tenga pudor. A él, después de haberlo violado, le ordena lo
mismo.
Una historia bien desarrollada, un ritmo in crescendo
que le da una textura, pero sobre todo, un sabor acidulado, un amargo de
los que permiten una digestión en el comensal; en este caso, el
respetable, quien se ve inmerso en las posibilidades sin límite de este
Dios encarnado, de este desquiciado personaje que logró su objetivo:
sobrevivir a la muerte, traspasar su propia existencia y continuar
aterrorizando, maravillando, disgustando, seduciendo con su astucia, sus
devaneos y sobre todo, su presencia.

La obra es dirigida y actuada por Wilfrido Momox quien,
siguiendo la escuela de actuación de González Caballero, hacen del público
una parte esencial del desarrollo de la historia, dándole el tiempo
exacto para que reaccione, para la reflexión y para la digestión,
insisto, de esta bacanal donde tuvimos la fortuna de participar con Regina
Orozco, quien fue la madrina de develación de placa; Leon Faure; Roberto
Cabral; así como el Maestro Benjamín Bernal, Presidente de la Agrupación
de Periodistas Teatrales, quienes estuvimos reunidos en un espacio
refrescante, lleno de hechos concretos, con funciones de lunes a domingo,
en una aventura que inició al comienzo de este 2008: El Centro Cultural
El Foco –antes Foro de la Comedia– (Tlacotalpan 16, Col. Roma).

Así las cosas, conversamos algunos momentos con
algunos de los presentes y, por supuesto, con la madrina de lujo. En
exclusiva, para ti, amig@ lector@, las Entrevistas de Enkidu Magazine:
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