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Arturo
Ramírez Juárez: Ecos de un sueño sin final
Rubén
Fischer
Independiente
Distrito
Federal, México
Esta
presentación en la semana sida
y Cultura iii:
Exploraciones en la Historia Cultural del Sida
será
de reconstrucción, pues el personaje central, Arturo Ramírez Juárez,
murió hace 18 años y algo más, por tanto, lleva consigo una grata e
interesante labor abordar algunos aspectos de su vida, de su obra pictórica,
de su producción poética, de su labor como docente y, por supuesto, de
esa dimensión maravillosa de su ser humano, amoroso y tangible.
Otra
parte importante en relación con su vida, o específicamente con sus últimos
meses, es el tema del vih-sida,
al cual está vinculado de una forma harto significativa, porque quizá
muchas de las personas que lo recuerden, lo hagan por haber sido una de
las primeras víctimas de la pandemia del sida
en la segunda mitad de la década de 1980. Asimismo, el trabajo no pretende desmentir
esta cuestión, pero sí aclarar cómo y de qué manera fue víctima.
Como
parte de su pintura estará expuesta durante este evento organizado por
Enkidu Magazine, será posible observarla sin mayores preámbulos,
entonces considero conveniente dar a conocer algunos de sus poemas y artículos
periodísticos, para lograr una imagen más precisa de su labor creativa
en esos dos ámbitos: la pintura y la escritura.
Arturo
Ramírez Juárez es ahora un tenue eco, y muchos detalles de su vida
quedarán como parte del misterio de su ser y de su andar. Es
significativo, sin embargo, que aun cuando estuvo bien posicionado y con
mucho reconocimiento en el medio cultural en que se desenvolvió, no ha
habido mucha gente interesada en su obra durante estos 18 años de
silencio, salvo de amigos muy cercanos como Braulio Peralta, Víctor Díaz
Arciniega y el recientemente fallecido Severino Salazar, por lo cual es
menester llevarlo a los espacios de la plástica, para que puedan
visualizarlo sin temor al disfrute y dejar que madure como parte de la
cultura de este país, su país: México.
Así,
con esta presentación trataremos de hacerlo volver mediante el maleficio
del recuerdo y ofrecer, a todos los interesados, el estupendo tesoro
visual que nos ha legado, compuesto con imágenes de finos y armónicos
trazos eróticos, irreverentes, caóticos, oscuros, perversos, pero no
carentes de poética.
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