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Literatura
testimonial y discurso homoerótico: Las Autopolaroids
Alfredo
Villanueva Collado
Profesor
jubilado, City University of New
York
Deseo en esta presentación analizar el
proceso de creación de una literatura testimonial homoerótica que desea
evitar los lugares comunes y estereotipos que muchas veces contaminan
internamente el discurso homoerótico. En los 90’s, después de mucha
reflexión sobre la naturaleza de la novela y su “desaparición”
en el marasmo de la post-modernidad, respondí a un desafío que me
conminaba a escribir narrativa dentro de unos parámetros específicos:
una serie de relatos cortos discontinuos sobre mis experiencias homoeróticas.
Pronto me di cuenta que tenía que abrir la colección a otras
experiencias. Me interesó la noción de fragmentación, que considero la
modalidad primaria de la memoria. También respondí a la certeza que no
soy novelista; carezco de la capacidad de enhebrar un argumento narrativo
de cientos de páginas, a pesar de haber llevado un diario interior
escrupulosamente por casi treinta años.
Como poeta, retrato la realidad interna y externa en
instantáneas verbales
Siempre he vivido con la certidumbre que mi
sexualidad se extiende a la totalidad de mi naturaleza, fuerza libidinal
que constituye la fuente de mi energía creativa. Este
descubrimiento va directamente en contra de las ficciones más celosamente
guardadas por la cultura occidental, que reprime, niega y denigra el poder,
la presencia y la persistencia del Eros. lo tanto, en este proyecto de carácter testimonial he
querido desbancar una serie de ficciones que persisten acerca de los
flujos libidinales entre hombres; la sexualidad infantil y adolescente; la
promiscuidad y sus efectos; “la vida gay” en oposición a “la vida
normal.;” la falsa relación que hace el cristianismo entre placer y
culpa, y el Estado entre placer y subversión.
Mis cuatro tintas: semen, sudor, sangre y lágrimas.
Lugar de producción, las vísceras. Meta: ser implacable con los
binoculares. Mi material primario, esos recuerdos de momentos y cuerpos
que conservo vivos en la memoria. Mi
enfoque: lúdico, erótico e irónico. También incluyo porciones de mi
diario sobre los temas que toda la vida me han interesado.
Primero les llamé “Textos,” para crear
distanciamiento, pero pronto me di cuenta que el efecto que quería
conseguir era exactamente el opuesto. En los 70’s tuve la oportunidad de
ver una exhibición fotográfica de Lucas Samaras en la que exponía fotos
de sí mismo, sacadas con una Polaroid y luego trabajadas en su estudio. Autopolaroids— autobiografía del cuerpo al desnudo en instantáneas.
Clasifico las Autopolaroids como una variedad del poema en prosa, género
desprestigiado dentro de la posmodernidad. Un daimon tutelar de
este proyecto ha sido Roland Barthes con su Fragmentos
de un discurso amoroso. Una línea de T.S. Eliot, de The Wasteland, sirve de
faro: “These fragments/ I
have shored against my ruins.” Los dedico a todos aquellos que viven en
sus páginas: putos, juguetones, hipócritas, fascistas, anarquistas,
compinches, enemigos, desenfadados, subversivos; desafiando las cadenas de
la moral y la religión, la propiedad y el respeto, arriesgándolo todo
por alcanzar el placer, punto
ciego y “bête noire” de
la cultura occidental.
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