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Identidad,
prácticas de riesgo y vulnerabilidad en HSH
Bernardo
Romero Vázquez
Universidad
Autónoma de Querétaro
De acuerdo con información de
las agencias encargadas de la prevención y tratamiento del VIH-SIDA,
la epidemia representa un creciente problema de salud pública en
todo el mundo y especialmente en México. Adicionalmente los hombres
que tienen sexo con otros hombres (HSH) es una de las poblaciones
que estadísticamente se encuentran en mayor riesgo de contagio.
Por su parte, diversas agencias
y organismos dedican crecientes esfuerzos y presupuestos en campañas
para la prevención del VIH-SIDA, sin que por ello se haya
conseguido abatir la incidencia en el contagio de esta enfermedad.
Las condiciones de riesgo de
cada individuo frente al VIH-SIDA
e ITS están constituidas por sus prácticas concretas, y su
grado de vulnerabilidad depende de la manera como vive esas prácticas
de riesgo.
Es
decir, que incluso ante las mismas prácticas, diversos
sujetos en riesgo son más o menos vulnerables según los modos en
que se enfrentan a las condiciones reales de riesgo, y por supuesto
que esos modos determinan las posibilidades concretas de contagio.
Las maneras particulares en que
las personas viven sus prácticas de riesgo de contagio están
marcadas por la manera como cada una percibe a la enfermedad y a las
vías de contagio y, en última instancia, por el modo en que cada
quien se percibe a sí mismo como sujeto de riesgo.
De este modo, las condiciones
de vulnerabilidad no dependen directa y mecánicamente de lo que
podríamos llamar “condiciones objetivas” de riesgo, sino que
están condicionadas por la percepción de los sujetos. que a su vez
determina los modos
como cada persona desarrolla prácticas concretas de riesgo.
En este trabajo suponemos que
el contagio se debe a la resistencia de las personas a usar medidas
preventivas y a evitar conductas de riesgo, lo cual, a su vez, se
origina en ciertas característica subjetivas de la persona
vulnerable, más que en la falta de información o en la falta de
acceso a medidas preventivas como el uso del condón.
Si, como asumimos, la situación
de vulnerabilidad no depende directamente de las “condiciones
objetivas” de contagio sino de la manera como los sujetos perciben
y asumen sus condiciones de riesgo, el grado de vulnerabilidad es
diferente para cada persona, según su propia historia y su situación
social y cultural. Ello explica que cada grupo tiene diferentes
grados de riesgo y de vulnerabilidad; eso es lo que llamamos
“grupos de riesgo” y a la percepción que tienen de sí mismos
“identidad”.
Este trabajo se enfoca
precisamente a las condiciones que hacen más vulnerables a los
hombres que tienen sexo con otros hombres y a aportar propuestas
concretas para fomentar en ellos conductas de protección.
Para ello, asumimos que, a
pesar de que hay rasgos comunes en los miembros de la población HSH
y de que pueden presentar conductas semejantes, no existe entre
ellos una identidad propiamente de tales ni un sentido de
pertenencia, sino más bien un sentido de exclusión motivado por la
perspectiva de género dominante y como producto de la estigmatización
y la discriminación de que son objeto.
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